COMPETICIONES NACIONALESUn par de copas contra la pandemia

7 diciembre 20200
Pamplona acogió este pasado fin de semana una doble cita competitiva, con la celebración el sábado de la Copa de España de Trinquete en Mendillorri, y al día siguiente la Copa de España de Frontón de 36 Metros en el Labrit.

Gélido ambiente, bonito espectáculo.

Comenzó el fin de semana competitivo con la modalidad de trinquete, donde la complicada situación meteorológica (con frío y nieve en el norte del Estado), estuvo a punto de aguar la fiesta y provocaron cierto que retraso en dos de los partidos de la tarde, por las dificultades para acceder a la capital navarra de algunos de los protagonistas.

En la jornada matutina tuvieron lugar los enfrentamientos de paleta cuero y mano, comenzando el festival con la herramienta, colocando sobre remozado trinquete de Mendillorri a Carlos Beunza y Guillermo Pérez con el cinto azul y Julio Moral (sustituto del lesionado Miki Fernández De Lascoiti); y Daniel Berrogui portando la cinta roja.

En el primer juego los colorados, a quien no les interesaba en modo alguno que se alargara el tanto, tomaron la iniciativa apoyados en un Julio Moral que hacía mucho daño con el saque y el remate. La distancia se fue ampliando con rapidez ante una dupla azul que acusaba, como confesó Carlos Beunza, la inactividad dentro del trinquete.

De todas formas Guille y Carlos no se rindieron y se fueron entonando poco a poco para ir equilibrando el choque ante unos rivales que supieron aguantar el “arreón” para acabar venciendo por 15 a 12.

En el segundo juego el avance de la pareja azul se hizo patente: empezó mejor, pues también había acabado mejor. Rápidamente se marcharon en el tanteador y parecía que el encuentro se dirigía hacia el desempate, pero cierta relajación de los azules y el gran trabajo de los colorados hicieron que, tal y como reza la canción de Luis Fonsi (despacito), Luis Moral y Daniel Berrogui dieron la vuelta al tanteador para acabar imponiéndose por 15 a 14.

El turno de la madera, dio paso a la mano, disciplina donde, el navarro de Linzoain Koldo Gil y el guipuzcoano de Villabona Eneko Maiz se retaron entre las cuatro paredes de Mendillorri. Ambos protagonizaron un encuentro bastante parejo, que fue por rachas y en el que el aprovechamiento del saque y la fatiga fueron las claves. En el primer juego, Eneko, acertó con el disparo inicial para llevarse la victoria por 15 a 12, mientras que en el segundo cambiaron las tornas, Koldo tomó la iniciativa y comenzó a mover muy bien al guipuzcoano. Pero entonces Gil sufrió un bajón físico que fue aprovechado por Maiz para hacerse con los mandos del partido y ganar el definitivo juego por 15 a 10.

La función matinal tuvo su última cita con la afrenta de mano parejas, donde la solidez de los azules Rubén Santamaría y Javier Luquin iba a oponerse a la experiencia del riojano Álvaro Garatea y la juventud del guipuzcoano Oier Gurutzealde, sustituto de Julio Sánchez que no pudo jugar por su participación en el prestigioso Torneo de París.

Todos ellos jugaron un partido muy intenso que comenzó con dominio colorado en el primer juego, continuó con superioridad azul en el segundo y concluyó en un desempate donde todos rayaron a gran altura y el resultado se decidió por pequeños detalles.

Como hemos comentado, en el primer envite (15 a 9 para los rojos), Oier estuvo dominador y Garatea imprimió gran velocidad a la pelota con sus voleas. Pero esta decoración cambió en el segundo acto, pues Javier Luquin empezó a dominar en la zaga y Rubén Santamaría empezó a “calentarse” acertando de pleno con el disparo inicial. Con todo ello el juego cayó contundentemente del lado de los navarros, a los que “les salió todo” y se llevaron el triunfo por 15 a 2; llevando el partido a un desempate tan incierto como apasionante, en el que los cuatro protagonistas se mantuvieron a pleno rendimiento, pero los azules estuvieron algo más acertados y se llevaron la victoria por 10 a 7; para cerrar un gran partido de mano parejas en trinquete.

Mirando al cielo

Tras el preceptivo paréntesis de la comida, la actividad en el Trinquete de Mendillorri se desarrolló con un ojo mirando a la pista y con el otro observando el cielo, pues la nieve estaba provocando que varios de los protagonistas de la velada tuvieran serios problemas para llegar.

Cruzando los dedos para que todos y todas llegaran sin mayores sobresaltos, se inició en juego con el partido de Share, donde la pareja azul formada por Joxi Lopetegi y Joanes Arrosagaray se hicieron con el título venciendo a la dupla colorada compuesta por Julen Apeztegia y Sebastián Moncada, en un encuentro en el que los errores fueron determinantes en el resultado final.

Para Julen y Sebas la consigna era clara si querían llevar a buen puerto el resultado: pasar por encima a Joxi para evitar el magnífico juego del delantero de Irura. En el primer juego esa teoría, que parecía tan sencilla sobre el papel, estalló en pedazos ante el fenomenal juego del veterano delantero guipuzcoano, que manejó su ”raqueta argentina” como si de una batuta se tratara para dominar los puntos. Los fallos de sus contrincantes hicieron el resto para entregar el parcial por 15 a 5.

Tras este primer desafío, Julen Apeztegia y el parisino Sebas Moncada, asentaron su juego y fueron más intensos, logrando minimizar las acciones de Lopetegi y cargando el juego sobre Joanes Arrosagaray, que capeó bien el temporal, pero no evitó el triunfo de sus rivales en el segundo parcial por 15 a 9, mandando el duelo al tercer y definitivo acto.

Esta fuerza con la que jugaron los colorados, desapareció el desempate, porque Joxí “volvió a la fiesta”, entrando mucho más en juego para provocar los errores de sus contrincantes que “entregaron la cuchara” y cayeron por 10 a 2.

Con cierto retraso por la situación meteorológica comentada recién, saltaron a la cancha las jugadoras de la final de Paleta Goma Femenina: la hernaniarra Amaia Irazustabarrena y la vitoriana Nagore Martín, portando el cinto rojo y la también vitoriana Ane Ibáñez y la joven paletista de Espinal, Maider Ardanaz, en el bando azul.

El partido se presentaba muy igualado a priori, con cierta predilección en los “corrillos” por las coloradas, quienes intentaron responder a ese favoritismo con una consigna clara: intentar evitar a Ibáñez y cargar el juego atrás para minar la resistencia de Ardanaz.

Pero la zaguera navarra Sub-22 mantuvo el tipo con solvencia, enjuagando el bombardeo encarnado. El juego fue tremendamente igualado, como demuestra el marcador, 15 a 14, favorable a Amaia y Nagore.

Esta igualdad se rompió en el segundo juego del partido en el que el acierto con el saque de Irazustabarrena y los excesivos fallos de las azules hicieron que el marcador reflejara el 15 a 5 con el que concluyó el partido.

Tan sólo quedaba en la cocina un plato para finiquitar el menú, plato que tuvo que demorar su cocción habida cuenta de los problemas que tuvieron los “cocineros” para llegar a tiempo, debido al estado de la carretera que les iba a traer desde Irún.

Casi sin tiempo para calentar, los actores de la final de Paleta Goma Masculina, (Sebastián Martínez y Aritz Larrarte por el bando azul y Unai Sagarzazu y Gorka Pablos por el colorado); se pusieron a la faena y ofrecieron un partido vibrante e igualado, lleno de alternativas y digno de una final de Copa de España, donde destacó la energía de Gorka Pablos, la serenidad y saber estar del argentino Sebas Martínez… y una pelota rota.

En el primer juego los rojos, superiores físicamente, intentaron mover a sus oponentes descargando el juego sobre todo en Larrarte. Pero el guipuzcoano se mantuvo firme y, muy bien apoyado por su zaguero, se llevaron la victoria por 15 a 12.

En la reanudación el juego continuó por los mismos derroteros, pero esta vez la dupla guipuzcoana, se alió perfectamente para buscar conjuntamente el tanto frente un Aritz Larrarte que se mostró algo desactivado durante todo el juego, cuyo marcador fue favorable a Sagarzazu y Pablos y por 15 a 8.

El desempate se presentaba apasionante y “un pelín” inclinado hacia la esquina roja que había acabado mejor el segundo juego y quería reflejarlo en el definitivo. En los primeros compases los dos irundarras continuaron por sus fueros, aprovechando que el bueno de Aritz Larrarte todavía transitaba “por la luna de Valencia”. Sebas Martínez tuvo que multiplicarse entonces dando un paso hacia adelante para sujetar las embestidas de sus oponentes utilizando todas las jugadas de su amplio repertorio.

De todas formas los colorados se mantenían firmes y con muchos boletos adquiridos para ganar la lotería de la victoria, pero entonces ocurrió un hecho que había de cambiar totalmente el panorama en la cancha: la pelota perdió su gas interior, fluido que se diluyó en el aire llevándose consigo el juego de Sagarzazu y Pablos.

Así fue, la rotura de la bola sumió en el letargo a los rojos, despertó a Larrarte que empezó de nuevo a carburar para llevarse la victoria y el trofeo por 15 a 8, finiquitando un partido en el que la pelota fue más protagonista (si cabe) de lo normal.

El Frontón toma el relevo

Tras la maratoniana jornada de trinquete, el domingo el Labrit cogió el testigo pelotazale y fue el escenario en el que se representaron las finales de la Copa de España de Frontón de 36 Metros en las modalidades de Pala Corta, Paleta Cuero, Mano individual y Mano Parejas.

Precisamente esta última lucha fue la primera en saltar a la palestra con duelo navarro – riojano sobre la brea pamplonica: Gorka Esteban y Mikel Beroiz vestidos de rojo se iban a medir a Alberto Ongay y David Merino ataviados con el terno azul, en un choque que se presuponía de altura, habida cuenta de la calidad de sus actores.

La táctica de los azules se vio clara desde el principio y no era otra que el potente golpe del zaguero de Villar de Torre desgastara a Mikel Beroiz para que Alberto Ongay se aprovechara de ello y pudiera finiquitar el tanto en los cuadro alegres. La táctica fue acertadísima y provechosa para los azules, pero no tanto por acierto propio sino por demérito del zaguero de Huarte que, desconocido e incómodo, entregaba una pelota tras otra. Viendo el agujero, Gorka Esteban decidió ayudar a su compañero cortando de aire e intentando “enredar” adelante, pero este esfuerzo no fue suficiente y acabaron perdiendo el juego por 10 a 2.

En el segundo periodo del partido cambiaron las tornas y el juego de los colorados fue más regular y acertado, pero la gran solidez de los azules basada en un Ongay muy serio, les llevó a ponerse por delante con todas las opciones para cancelar el choque. Una falta de saque del propio pelotari de Satrústegui dio vida a Esteban y Beroiz que lograron empatar a nueve tantos y estuvieron punto de forzar el desempate. Pero como dice la sabiduría popular “tanto nadar para morir en la orilla” y el último punto cayó del lado azul para darle el finiquito al partido.

A continuación llegó la pugna manomanista donde el delantero de Usúrbil, Xabier Santxo se iba a ver las caras con el zaguero navarro Iosu Irurita, sustituto de última hora del lesionado Iker Espinal.

En un duelo inédito en el mano a mano, la estrategia de ambos estaba clara y absolutamente contrapuesta, mientras Irurita pretendería alargar el tanto buscando los cuadros traseros, Santxo intentaría acertar con el saque para acabar el tanto cuanto antes. El primer juego obedeció a este último plan y Santxo, que no andaba del todo cómodo sobre la cancha, se llevó la victoria por 10 a 4.

En la reanudación pudimos observar algo curioso en el Labrit porque, si bien es un espacio para jugar a pelota, por momentos pareció que estábamos viendo una partida de billar a la vista de las tacadas que se produjeron durante el juego.

En primer lugar Iosu O’Sullivan Irurita, aprovechó su pelota para adelantarse por seis a cero. Después Xabier Maguire Santxo (que estaba más incómodo que un elefante en la cuerda floja), recuperó el saque para enjuagar la ventaja y colocarse 6 a 5. Entonces O’Sullivan apareció de nuevo y estiró la ventaja hasta el 9 a 5 que parecía definitivo, pero Maguire puso tiza a su taco y empató a nueve, a tan sólo una carambola de alcanzar el título.

Pero no fue así e Irurita logró el tanto para forzar el desempate en una nueva partida sobre el tapiz pamplonica. Aquí la primera tacada puso el dos a cero para Santxo, pero Irurita aprovechó su tanda para adelantarse 3 a 2, disponiendo además de una jugada para aumentar la renta que podría haber sido definitiva, pero falló y el guipuzcoano no desaprovechó el regalo para marcharse directamente al cartón cinco que le dio la victoria y el trofeo en un partido muy extraño en el que ambos acusaron la inactividad en la batalla individual.

Visto y no visto

Las modalidades de mano dieron paso a la herramienta, cuyos partidos estuvieron cortados sobre el mismo patrón: superioridad incontestable de una de las parejas, apoyada en los errores cometidos por sus rivales.

Los primeros en empuñar la madera fueron los pelotaris de pala corta, con un cartel estelar en el que brillaban cuatro de los mejores jugadores del momento: El segoviano Carlos Baeza y el argentino Emiliano Skufca, unidos por el cinto azul; y los navarros Mikel Sanz y Javier Labiano, entrelazados por el rojo.

La cosa estaba muy clara y quien menos errores cometiera se iba a llevar el gato al agua. Y el minino se fue con la dupla navarra, que estuvo muy centrada y fue más regular durante todo el partido, basando su juego en los grandes saques de Labiano y el poderío en vanguardia de Mikel Sanz que se hartó de “dar estopa” con ambas manos.

Enfrente un Skufca superado, arrastrando el lastre de no poder entrenar, intentaba buscar la pared izquierda para hacer daño sus contrincantes, pero todo se quedó en aquello del “quiero y no puedo”. A esto se unió que Baeza tampoco estuvo muy fino y los intentos del delantero de Vallelado por auxiliar a su compañero no obtuvieron el fruto deseado.

Al final un doble 15 a 6 dio el merecido triunfo a Mikel Sanz y Javier Labiano, que logran el doblete en la Copa tras su triunfo en Galicia en octubre pasado.

El último partido del programa “tampoco era manco” y presentaba dos parejas de garantías. Defenderían el bando azul Marcos Pérez y Alfonso Echavarren y tendrían enfrente, enarbolando el gallardete colorado, a Rubén Ayarra y a un reconvertido Ibai Barón, que abandonaba su habitual plaza en los cuadros delanteros, para instalarse en la retaguardia.

Para estos últimos la táctica estaba clara: intentar no ver ni en pintura a Echavarren y buscar las cosquillas a Pérez. Pero una cosa es planear y otra llevar a cabo, pues Rubén e Ibai se encontraron con un Marcos Pérez que les salió respondón y un Alfonso Echavarren que parecía que tenía el don de la ubicuidad y aparecía por todas partes. Así las cosas, el primer juego cayó del lado azul por 15 a 6

En la segunda parte los rojos comenzaron algo mejor, con un Rubén Ayarra que arriesgaba en sus golpeos para intentar acortar y finalizar el tanto, pero no tuvo el santo de cara y se encontró en una de esas ocasiones en que pruebas muchas cosas y no te sale nada.

Todo esto, unido a los errores de Ibai Barón, algo perdido en su nueva demarcación, la solidez de Marcos Pérez y un Alfonso Echavarren excelso durante toda la mañana, propiciaron que el triunfo cayera de nuevo (15 a 5) del lado azul.

Gran fin de semana de pelota que coronó a los nuevos campeones de la Copa de España de Trinquete y Frontón de 36 metros y que tendrá su continuación el próximo sábado 12 de diciembre en Noain, sede en la que se disputará la Copa de España de Frontón de 54 metros.

 

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